Los dos oficiales paran a un chico, de 18 años más o menos, que viene en moto. El chico se detiene y empiezan conversar. Me detengo a observar, bien de vieja chusma lo mío.
5 minutos y llega un patrullero con 3 oficiales más. De repente empiezo a ver movimientos extraños, me acerco un poco más y los 5 oficiales están pegándole duramente al chico que grita pidiendo ayuda.
La gente que pasa por el lugar se detiene a mirar, mientras los encargados de mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos siguen golpeando al de la moto. Dándose cuenta estos de la presencia de la gente, suben violentamente al chico a la EcoSport en la que llegaron los últimos 3 policías.
Lo que me preocupa es la reacción de los oficiales. A ver, yo no se, ni me importa saber, si el chico de la moto robó, mató y cualquier otro tipo de delito. Lo que sí me parece peligroso es el modo en que las autoridades se dirigen hacia los ciudadanos. La golpiza que le dieron al chico fue realmente violenta y me dio muchísima impotencia.
Un policía es, según dicen, un tipo preparado para velar por la paz social, el orden y el bienestar del ciudadano. No tiene súper poderes ni puede -en nigun caso ni de ninguna forma- abusar de la autoridad que posee por tener un arma y un par de esposas.