Desde el Gobierno, los discursos que invocan a la familia como valor y a la infancia feliz de los argentinos se repiten; sin embargo, las políticas públicas al respecto son débiles y desarticuladas.
En la sociedad actual los niños y adolescentes constituyen el sector más vulnerable de la población.
Las reformas neoliberales ahondaron los viejos problemas, produciendo un quiebre de las estructuras educacionales. Con el objetivo de disminuir la inversión y reducir las estructuras estatales, se pusieron en marcha medidas que profundizaron la inequidad y la piramidalización educativas.
Según un documento de CTERA, Trabajo Infantil es “toda actividad laboral desarrollada por niños, en el intento de procurar ingresos para ayudar a la familia o para su propia subsistencia, que le impide el acceso, rendimiento, y permanencia en el sistema educativo, o afecte al desarrollo psicológico, físico, moral o social de los infantes”.
Los niños de los sectores populares se ven impulsados a desenvolverse como “cazadores” en un país cada vez más caracterizado por la multiplicación de fronteras sociales, en el cual deben buscar recursos para sobrevivir, sin posibilidad alguna de planificación reflexiva de la vida.
El trabajo infantil persiste incluso en lugares donde ha sido declarado ilegal y con frecuencia está rodeado por un muro de silencio, indiferencia y apatía. Casi las tres cuartas partes de los niños trabajadores son víctimas de alguna de sus peores formas, incluyendo tráfico de personas, conflictos armados, esclavitud, explotación sexual y trabajos peligrosos.
La pobreza masiva constituye un escándalo en un mundo que ha alcanzado posibilidades excepcionales de producción de Bienes y Servicios.
Actualmente, existen altas tazas de deserción y repetición escolar de los niños por la necesidad de trabajar para contribuir al reducido impuesto familiar.
En Argentina, las cifras de desigualdad han escalado en las últimas décadas y han incidido en el ascenso de la pobreza. En un país con tantas potencialidades, se estima que son pobres el 45% de los niños. Esto es producto de decisiones y políticas humanas, enfrentarla requiere cambios en reglas de juegos internacionales y políticas nacionales.
Una expresión del panorama que caracteriza a muchas familias pobres es el aumento de niños y niñas de la calle, viviendo en condiciones inhumanas, vulnerables a los males más extremos, como la droga y la explotación sexual infantil.
La pobreza a través de factores como las maltratadas condiciones de vida y la debilidad del mundo familiar, atentan contra la asistencia a la escuela y el rendimiento en ella. Asociado a estos factores esta el índice de criminalidad, el cual se ha disparado en las dos últimas décadas. Ha crecido con el deterioro de los datos sociales y con la desarticulación familiar, ya que la familia es una institución decisiva en materia de prevención del delito. Las cifras indican que el volumen total de delitos en las últimas dos décadas se ha incrementado un 182% en toda Argentina.
Es necesario dar plena protección médica, apoyar la constitución familiar, apoyar a los desfavorecidos y no seguir desligándonos de las inútiles políticas sociales que no hacen nada por erradicar el peor de los trabajos: el de los chicos sin niñez.
Ver:
* Educacíon Neoliberal y quiebre educativo.



Viste q tristeza dá saber de los chicos que por necesidad (y otros porque los obligan), tienen que preocuparse por trabajar, cuando su sola preocupación debería ser jugar... y la gente sigue sin darse cuenta que estas politicas no sirven para nada.. y se coforman con nada, y encima mandan a sus hijos a trabajar.. te lo digo porque lo vivo con mis nenes de la escuela.
ResponderSuprimirvamos a poner un poco de todos y cambiar este mundo y esta realidad que da asco!
grandiosa la nota! los temas sociales son los más debatidos..
te amo hermosa!
El problema del trabajo infantil, tan frecuente en muchos paises, es muy delicado. Creo que muchos tendriamos que reflexionar sobre esto e intentar solucionarlo desde nuestro lugar.
ResponderSuprimirUna manera de lograrlo creo que seria dejar de darle monedas a los nenes que nos piden por las calles. Si todos dejaramos de darles, sus padres dejarian de mandarlos.
no?
Se necesita un cambio en las politicas de Estado. Que quienes nos gobiernan dejen de hacer oidos sordos a esta realidad tan triste.
Estoy muy de acuerdo con vos Mari, sin embargo es difícil no conmoverse con las caritas de esos chicos y chicas... Más imaginando que si llegan a sus casas sin plata les espera probablemente una paliza... Necesitamos TRABAJO DIGNO para los padres y EDUCACIÓN para los chicos!! Y hagamos, mientras tanto, todo lo que esté a nuestro alcance para ayudar...
ResponderSuprimirMuy buena la nota Ani!!